Ingeniería
México no tiene suficiente electricidad para los centros de datos que construye: qué preguntar antes de firmar tu contrato de nube
Querétaro concentra 72% de los 279 MW de capacidad instalada y hay centros de datos esperando hasta dos años para conectarse a la red. Las preguntas de diligencia antes de comprometer plazos con un proveedor.
Hay centros de datos ya construidos en Querétaro que llevan hasta dos años esperando algo tan básico como conectarse a la red eléctrica, según declaró Guillermo García Alcocer, ex presidente de la Comisión Reguladora de Energía, en un reportaje de Xataka México. No es un problema de capacidad generada en el país: es un cuello de botella de interconexión que ya está retrasando la entrega de cómputo, y eso cambia qué le preguntas a tu proveedor de nube o de hosting antes de comprometerte a un plazo.
El tamaño real del cuello de botella
La industria de centros de datos en México tenía 279 MW de capacidad instalada y 205 MW adicionales en construcción durante 2026, según cifras de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) retomadas por Industry & Energy Magazine. La cifra importa menos que el ritmo: entre 2025 y 2026 la capacidad operativa real sólo avanzó 44 MW, de 235 MW a 279 MW, de acuerdo con el conteo trimestral de Mexico Business News. Contra eso, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) proyecta que el sector necesitará 1,500 MW adicionales para 2030 y hasta 1.73 GW para 2031.
El desfase está concentrado geográficamente. Querétaro reúne 72% de esos 279 MW, con unos diez centros ya operando y otros doce en distintas etapas de desarrollo, según el mismo reportaje de Xataka. Es justo ahí donde el ex regulador describe instalaciones terminadas que operan muy por debajo de su capacidad porque la subestación o la línea que las alimenta no está lista.
CFE y MEXDC firmaron en septiembre de 2026 un esquema de coordinación: mesas técnicas semanales para compartir proyecciones de consumo por proyecto y definir soluciones de generación, transmisión, distribución y almacenamiento región por región, de acuerdo con la cobertura de Tecnoempresa. Es la primera vez que existe un canal formal para esto; hasta entonces, cada proyecto negociaba su conexión por separado con la distribuidora regional.
Por qué un campus se construye más rápido de lo que se energiza
El desfase tiene una explicación de ingeniería simple. Un campus de centro de datos hyperscale se construye en 12 a 18 meses. La línea de transmisión de 230 o 400 kV que lo conecta a la red, cuando hay que licitarla, construirla y energizarla desde cero, toma entre 24 y 36 meses, según estimaciones de analistas del mercado del Bajío recogidas por Noxtel. El mismo análisis ubica el tiempo de espera para una ampliación de suministro en 6 a 24 meses si el proyecto pide 1 MW o más, y en 24 a 36 meses si pide 10 MW o más. Un proyecto de inteligencia artificial típico ya pide entre 50 y 100 MW por instalación, según David Cerón, de Hitachi Vantara, citado por Expansión.
Ese desfase es el motivo por el que algunos operadores están construyendo su propia subestación en vez de esperar a la red pública. El proyecto de CloudHQ en Querétaro, de 4,800 millones de dólares y 900 MW de carga informática crítica, incluye subestación propia conectada directamente a 400 kV, según el reportaje de Xataka citado arriba. Es una opción real, pero fuera del alcance de la mayoría de las empresas que simplemente contratan espacio o cómputo en un centro de datos ya existente.
Lo que esto no es
Esto no es un riesgo de apagón generalizado ni afecta el suministro doméstico. Tampoco es una crisis de generación: el comunicado conjunto de CFE y la Secretaría de Energía sostiene que el país tiene suficiencia eléctrica instalada para acompañar el crecimiento del sector. El problema está en la interconexión y en la capacidad de las líneas de transmisión y subestaciones para absorber cargas nuevas y grandes en regiones puntuales, sobre todo en el corredor del Bajío. Si tu operación no depende de capacidad nueva en esa zona, o si tu proveedor ya opera con energía contratada desde hace años, esto no te toca directamente.
Tampoco es cierto, sin matices, que contratar con un proveedor fuera de México resuelve el problema. Mover tu carga a una región en Estados Unidos o a otro país de Latinoamérica evita el cuello de botella eléctrico mexicano, pero mete encima latencia adicional si tus usuarios están en México, y puede complicar el cumplimiento si tu operación maneja datos que una regulación sectorial exige mantener en el país. Es un trade-off, no una salida gratuita.
Qué preguntarle a tu proveedor antes de firmar
Si estás por comprometerte a un contrato de nube o de hosting con capacidad nueva en México, estas son las preguntas que importan antes de la firma, no después:
- ¿La capacidad que me vendes ya está energizada o depende de una ampliación futura? Pide la fecha de energización por escrito, no una promesa verbal de "está en proceso".
- ¿En qué región está el centro de datos? Querétaro concentra la mayor parte de la capacidad instalada, pero también la mayor presión sobre la red. Un proveedor en una región con menos saturación puede tener menos riesgo de retraso, aunque también menos infraestructura madura.
- ¿Qué redundancia eléctrica tiene el sitio? Pregunta si depende de una sola línea de alimentación o si tiene rutas alternas y generación de respaldo propia, no sólo UPS para cortes cortos.
- ¿El proveedor tiene autogeneración o PPA (contrato de compra de energía) propio, o depende enteramente de CFE? Los operadores que diversifican su fuente de energía están menos expuestos a una cola de interconexión que no controlan.
- ¿Qué pasa contractualmente si la fecha de entrega se mueve por un retraso de energización? Debe estar en el contrato, con penalización o plan de contingencia, no sólo en la conversación de ventas.
Estas preguntas aplican igual si estás evaluando mover tu infraestructura a un proveedor de nube local o si ya tienes un contrato de hosting y estás por ampliarlo: la pregunta de fondo (de dónde sale la energía y cuándo está garantizada) es la misma. Es parte de lo que revisamos en soporte, evolución y hosting cuando una operación depende de que su infraestructura esté disponible, no sólo contratada.
La diligencia energética es nueva en la lista de preguntas de TI, pero no debería sorprender: ya evaluabas la resiliencia del proveedor cuando AWS confirmó que no podía recuperar los datos de su región en Bahréin, o cuando te preguntabas si tu plataforma aguantaba el tráfico sostenido del Buen Fin. La energía es simplemente la capa que está debajo de todas esas preguntas y que rara vez se audita antes de firmar, igual que los rangos en pesos de un proyecto de ERP se revisan antes de aprobarlo y no después.
Fuentes
- Data centers dispararán demanda eléctrica en México: CFE se prepara para 1.73 GW (Industry & Energy Magazine, septiembre 2026)
- Tiene México suficiencia eléctrica para más data centers: CFE (De Reporteros, septiembre 2026)
- Acuerdan CFE y MEXDC planeación conjunta para atender crecimiento de data centers (Tecnoempresa, septiembre 2026)
- Mexico hits 279MW in data centers, but faces energy constraints (Mexico Business News, 2026)
- Hay centros de datos en Querétaro que llevan dos años esperando poder conectarse a la red eléctrica (Xataka México, septiembre 2026)
- Infraestructura eléctrica pone a prueba a los centros de datos (Expansión, mayo 2026)
- Why hyperscaler data centers in Querétaro are overwhelming CFE's electrical grid (Noxtel)
Si tu próximo contrato de nube depende de capacidad que todavía no está energizada, así evaluamos ese tipo de riesgo antes de comprometer un plazo con tu equipo.
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